Se sientan a mi mesa mis ganas de vos
Y tu risa traviesa,
Mientras el café huele a un ayer
de aromas que anhelo,
mezcla de tantas
madrugadas
y terrones de azúcar,
Una tostada me aborda
Y cruje mi corazón rompiendo
el silencio
El aire se eriza con mi llanto diamantino,
Será el viento que no
quiere que te olvide?
Colchones de nubes
me traen sombras de tu piel,
mientras tu boca
presa de otros inviernos
mantiene cautivos mis
besos,
llueve tanta
reminiscencia
en esta fría mañana.
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